El camino que no iba a ninguna parte. SM, 2007.

Si decidí dedicarme al mundo de la ilustración, en parte fue para poder trabajar con textos como éste.

Claro que las condiciones también ayudaron a que el encargo haya sido inolvidable: casi seis meses de tiempo para trabajar. Hoy día, esto es inaudito.

Pude documentarme mucho y dejarme influir por artistas que admiro, desde pintores como George Grosz y Grant Wood hasta películas como The Village, de Shyamalan, o El Viaje de Chihiro, de Miyazaki.

El gramaje del papel, la calidad de la impresión y el refinado y magnífico trabajo de edición por parte de María Castillo y Teresa Tellechea han hecho posible que este álbum sea uno de mis mejores libros. Ver el trailer.